Voicebot de triaje y agenda
Agenda saturada, secretaría desbordada. Voicebot cualifica motivo, asigna especialidad y agenda. Escalado si urgencia o duda diagnóstica.
Menos secretaría saturada. Más médicos donde hacen falta.
Aplicamos IA en clínicas privadas españolas para agenda inteligente, triaje de pacientes, transcripción de consulta y seguimiento post-tratamiento. Confidencialidad garantizada y siempre con validación clínica.
Un centro de tamaño medio con 8-15 especialistas dedica 2-3 secretarias completas solo a gestionar agenda. El coste operativo escala mal.
Cada consulta perdida son ingresos que no se recuperan. Los recordatorios manuales llegan tarde o no se hacen.
El especialista pasa 30-40 % de la consulta introduciendo datos en el historial en vez de mirando al paciente. Se resiente calidad y satisfacción.
Sin capacidad de hacer seguimiento sistemático a cada paciente tras la consulta. Se pierde recorrido de valor y oportunidades de fidelización.
No lista de tecnologías. Procesos concretos donde la IA aporta euros o horas medibles desde el primer mes.
Cualifica el motivo de consulta, asigna especialidad y agenda directo. Escalado a secretaría cuando hay urgencia, duda diagnóstica o caso complejo.
WhatsApp/SMS/llamada automática con confirmación bidireccional. Reasignación instantánea del hueco si el paciente cancela.
Con consentimiento del paciente, la consulta se transcribe y se convierte en nota clínica estructurada lista para revisión y firma del médico.
Recordatorios de citas de control, encuestas de satisfacción, detección temprana de complicaciones vía respuestas del paciente.
Predicción de demanda por especialidad, sugerencia de bloques de agenda óptimos, alertas de bajo aprovechamiento.
Sugerencia de códigos CIE-10, revisión de interacciones farmacológicas y drafting de informes a partir de la nota clínica.
Triaje, cualificación y agenda con derivación clínica inmediata cuando aplica.
Info → 02Post-tratamiento, encuestas, recordatorios y alertas priorizadas.
Info → 03Ocupación por especialista, tiempos medios, satisfacción, KPIs de calidad.
Info → 04Protección de datos de salud (RGPD art. 9), auditoría de accesos, cifrado.
Info →Casos inventados con métricas consistentes con nuestros rangos reales, hasta que un cliente autorice publicar el suyo.
Agenda saturada, secretaría desbordada. Voicebot cualifica motivo, asigna especialidad y agenda. Escalado si urgencia o duda diagnóstica.
Sistema de recordatorios inteligentes con confirmación por WhatsApp. Reasignación instantánea a lista de espera cuando alguien cancela.
Encuestas segmentadas por tratamiento, detección de descontento temprano, propuesta automática de retoques cuando procede.
El método es el mismo en todos los sectores —medir, construir, probar en paralelo, medir otra vez— pero lo que se mide, con qué se integra y dónde están las excepciones cambia por completo. Esto es lo que cambia en clínicas y centros sanitarios.
En una clínica el dinero se escapa por dos sitios que casi nunca se cuantifican: el teléfono que suena mientras se atiende a un paciente y las citas a las que nadie acude. La primera semana pedimos el informe de llamadas a la operadora, contamos ausencias del último trimestre y elegimos entre atención telefónica y citas o gestión documental-administrativa según dónde duela más.
Construimos el agente de voz y WhatsApp conectado al software de gestión de la clínica: da, cambia y anula citas contra la agenda real, envía confirmación y recordatorio, y recoge lo que no puede resolver. Diseño con minimización estricta: el asistente gestiona citas y contacto, no explora síntomas ni accede a la historia clínica. Los protocolos de derivación —qué transfiere a una persona y cuándo— los define el equipo clínico.
El agente entra en producción solo cuando nadie puede coger el teléfono: fuera de horario y cuando la línea comunica. Cero riesgo de atender peor que hoy, porque hoy esas llamadas se pierden. Todas quedan transcritas y el equipo las revisa a diario mientras se afinan los protocolos.
Las tres métricas que importan en una clínica: cuántas llamadas se atienden que antes se perdían, cuántas ausencias se evitan con recordatorios que permiten cambiar la cita, y cuánto tiempo de recepción se devuelve al paciente presente. Con eso se decide ampliar a horario completo o al siguiente proceso.
El asistente gestiona citas, horarios y contacto. En cuanto un paciente describe un síntoma o pide orientación clínica, transfiere a una persona sin intentar ayudar. No es una limitación técnica: es el diseño correcto para una clínica, y el que protege al centro.
Una consulta a una clínica ya revela una categoría especial de dato según el RGPD. Cualquier pieza del sistema que toque esa información necesita contrato de encargo, tratamiento en la UE o garantías equivalentes y retención definida. Se audita antes de la primera llamada, no después del primer incidente.
El recordatorio que solo avisa reduce ausencias poco. El que permite responder "no puedo, ¿tenéis el jueves?" y reprograma en el momento es el que las evita de verdad, porque convierte una ausencia en una cita movida.
El paciente debe saber que habla con un sistema automatizado y poder pedir una persona a la primera. Además de exigible, funciona mejor: ajusta expectativas y valora la rapidez. El asistente que finge ser humano genera desconfianza donde una clínica menos puede permitírsela.
Nuestros pilotos incorporan desde el diseño los requisitos regulatorios que aplican al sector clínicas en España:
Los datos de salud son categoría especial bajo RGPD art. 9 y requieren garantías adicionales. Para clínicas desplegamos siempre arquitectura donde los datos permanecen en vuestra infraestructura o en cloud europeo con residencia España (Azure Spain, Google Cloud Madrid, OVH).
Firmamos NDA + contrato de encargado de tratamiento + análisis de riesgo (EIPD/DPIA) cuando procede. El registro de tratamientos incluye cada componente IA como sistema definido, con base legal explícita.
Los modelos que procesan datos de salud son locales o en cloud privado, nunca en API pública. Los prompts se pseudonimizan antes de salir del perímetro cuando aplica.
No. Y no debe. La IA en clínica es un copiloto: transcribe, sugiere, alerta, agiliza. La decisión clínica sigue siendo 100 % humana y firmada por el especialista.
En triaje, el voicebot asigna especialidad y agenda pero cualquier síntoma con marcadores de urgencia se deriva inmediatamente a personal humano. No hay diagnóstico ni tratamiento automatizado.
En transcripción y notas clínicas, el especialista revisa y firma. La IA solo estructura y sugiere; no toma decisiones sobre pruebas, medicación o intervenciones.
Sí. Nos integramos vía API con los principales sistemas del sector: Doctoralia, Dental Pro, Docline, Ubikare, Sanavi, plataformas propietarias hospitalarias y HIS con integración HL7 FHIR. Para sistemas sin API usamos capa de integración RPA con supervisión humana.
La transcripción de consulta se puede exportar a la historia clínica en formato estructurado o texto libre según lo admita vuestro software.
Un piloto (por ejemplo, voicebot de agenda + recordatorios) se pone en producción entre 4 y 6 semanas. Precio cerrado en el rango 8-20 k€. Coste operativo mensual: 400-1 200 € según volumen.
ROI típico: en clínicas de 6-15 profesionales, el ahorro en secretaría + reducción de no-shows + mejora de agenda cubre el coste del piloto en 3-5 meses. A partir de ahí, cada euro es margen.
No, y no debería. El asistente gestiona lo que necesita para su función —agenda, datos de contacto, confirmaciones— y nada más. La historia clínica es información de categoría especial, con acceso reservado al personal sanitario, y abrirla a un sistema de atención es un riesgo sin beneficio: para dar una cita no hace falta saber qué tratamiento sigue el paciente.
Lo que sí puede hacer, si la clínica lo decide, es recoger de forma estructurada el motivo administrativo de la consulta ("revisión anual", "primera visita") para que el equipo prepare la agenda. Esa frontera —lo administrativo sí, lo clínico no— se define con vosotros y se implementa como restricción técnica, no como recomendación.
Con minimización como principio de diseño: el sistema solo ve lo imprescindible para gestionar citas y contacto, y lo demás se transfiere a una persona sin registrarlo. Los proveedores de reconocimiento de voz y de modelo trabajan bajo contrato de encargo de tratamiento, con tratamiento en la UE o garantías equivalentes y sin usar vuestros audios para entrenar nada.
La locución inicial informa de que se habla con un asistente y de la grabación o transcripción; la retención de transcripciones se define con vosotros (muchas clínicas optan por transcripción corta y sin audio); y el registro de cada gestión permite responder a cualquier solicitud de acceso o supresión del paciente. Todo queda documentado en vuestro registro de actividades de tratamiento.
Convive con ella. Las plataformas de reserva captan al paciente nuevo que busca en internet; el asistente atiende el resto del flujo —el paciente que llama, el que escribe por WhatsApp, el que quiere cambiar una cita ya dada— y mantiene la agenda sincronizada para que no haya dobles reservas. Cuando la plataforma ofrece integración, la usamos; cuando no, trabajamos contra la agenda maestra del software de gestión de la clínica.
Un efecto secundario que las clínicas agradecen: el asistente recoge en sus propios canales al paciente que hoy llega por la plataforma, lo que reduce la dependencia —y la comisión— de la intermediación con el tiempo.
Diagnóstico gratuito de 30 min. Salimos con 3-5 casos de uso priorizados por ROI para tu clínica concreta.
Es un asistente automático. Los datos que compartas para que te contactemos se tratan según la política de privacidad.